Cómo saber que tu abogado es un manta.
Vol. I
Saber si tu abogado está haciendo lo correcto o no puede resultar muy complicado, pero te voy a dejar algunos aspectos en los que fijarte para elegir correctamente:
1. No se sabe el nombre de tus hijos: En un divorcio lo realmente importante son los menores, y esto es así, no porque quede bonito decirlo, sino porque lo que se protege, siempre que estén implicados, es el interés superior del menor. Por lo tanto, si tu abogado no tiene claro qué es lo importante en cada asunto y está más pendiente en los bienes o de otros aspectos definitivamente no es un buen abogado.
2. Siempre te da la razón: La vida real y el Derecho no siempre cuadran de una manera “lógica” y aspectos que creas interesantes puede que no sean relevantes jurídicamente. Tu abogado debe decírtelo, para eso le pagas. Pongamos un ejemplo: puede que te quieras divorciar porque tu pareja ha sido infiel, se lo dices a tu abogado e insistes en que lo ponga en la demanda, este te da la razón y lo pone. ¡Error! Ese aspecto es totalmente irrelevante a efectos jurídicos, solo crea confrontación y tensión al procedimiento; por lo que al final estás más lejos de tu objetivo: un divorcio que no te cueste mucho dinero ni quebraderos de cabeza.
3. No resuelve tus dudas: Seamos realistas: tu abogado no es ni tu psicólogo ni tu profesor de Derecho y hay cosas difíciles de explicar, pero eso no justifica que no responda las dudas razonables que puedas tener como ¿qué va a pasar ahora? o ¿qué opciones tenemos? Eso sí, no le llames a horas intempestivas o pretendas que te responda en una hora.
4. Te garantiza resultados: No podemos garantizar resultados, primero porque nos lo prohíbe nuestro código deontológico y, segundo, porque no somos adivinos. Una cosa es que te muestre posibilidades de éxito o te de una opinión según su conocimiento y experiencia, y otra muy diferente es que te diga cosas del tipo “esto está ganado”. No sabemos cual será el resultado final y no está bien crear expectativas a la gente.
5. No te dice lo que cuesta contratarle: Igual que no compras un coche sin saber cual es el precio y si podrás pagarlo, lo mismo ocurre con un abogado. Los abogados tenemos libertad de honorarios y, por lo tanto, podemos cobrar lo que queramos, ahora bien, es importante que lo sepas antes de contratarlo. Generalmente entregamos “hojas de encargo”, ahí te deben informar que los trabajos que van a realizar y cuánto te va a costar.
6. No te escucha: Tú eres el protagonista de la historia, nadie mejor que tú sabe qué ha pasado y tu abogado debe conocer toda la historia para trabajar correctamente. Esto no significa que te desahogues con él como si fuera tu colega, no se trata de eso, sino de contar todo lo que puedas recordar; tu abogado ya se encargará de elegir qué es lo que tiene relevancia jurídica de lo que no.
¿Te suena algo de esto? ¡Pues hay más!
Para seguir viendo cosas que no quieres ver en tu abogado, mira aquí (próximamente).