He timado a gente como tú

Lee esto, porque, si no quieres que te timen, probablemente te interesa:

A una clienta del despacho le estaban embargando la casa porque no pagaba la hipoteca.

 

Mi jefe me dijo que le comentara que la ley de segunda oportunidad era la única salida a sus deudas.

 

Pero eso no era cierto,

 

La ley de segunda oportunidad no sirve para quitarte las deudas hipotecarias,

Y la señora no tenía más deudas.

Solo la hipoteca de su casa.

 

Me senté con la cliente, comentamos su situación y le dije:

«Mi jefe me ha dicho que te comente sobre la ley de segunda oportunidad, pero
no te lo recomiendo»

 

No me dio tiempo a mucho más,

 

Porque en ese momento mi jefe entró en el despacho.

 

Me dijo que me fuera a tomar un café que ya seguía él.

 

Me quedé detrás de la silla mientras él le contaba que podría quitarse la deuda con el banco y quedarse con la casa…

…pero solo si presentaban la famosa ley de segunda oportunidad.

 

Pero eso no era cierto,

 

 

Él lo sabía

 

Pero la cliente no.

Yo solo la miraba desde detrás de mi jefe moviendo la cabeza en sentido negativo,

 

Para que la mujer recordara lo que le había dicho hacía un momento y dijera que no.

 

Pero no lo hizo.

 

Se fue de allí con una factura de dos mil y pico euros

 

Y lo que es peor,

 

Con la creencia de que podría quedarse con su casa.

Esa señora no me creyó a mí.

 

¿Por qué iba hacerlo?

Solo parecía la chica en prácticas de un abogado ya maduro que sabía mucho más que yo.

 

Pero no era cierto.

Sabía perfectamente lo que le estaba diciendo

Y solo trataba de salvarla de un timo.

Sí, un timo.

 

 

Me gustaría decirte que fue la única ocasión, pero no era así.

 

Era frecuente en el despacho decirle al cliente lo que quería escuchar para que pagara.

También presentábamos presupuestos un 50% superiores porque así, si el cliente discutía el precio, le podía hacer una rebaja y que se quedara contento, cuando en realidad ya lo tenía previsto.

Otra vez hicimos a un cliente iniciar un procedimiento que sabíamos que no podía ganar,

Y que, de hecho, le iba a provocar pagar más de lo que le reclamaban.

 

Todo eso ocurrió.

Y yo participé de todo ello.

Ese fue el motivo por el que empecé a subir videos a Instagram o por el que empecé esta newsletter.

Para «reparar todo eso».

 

Para que la gente no cayera en engaños fáciles,

Para que la gente supiera elegir bien a sus abogados y para que,

a diferencia de lo que ocurrió con aquella señora,

me creyeran a mí.

 

Ese es el motivo de todo esto.


Sí, he sido la clase de abogada que no querrías contratar.

Y, precisamente por eso,

Ahora querrás tenerme a tu lado.


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Ni más, ni menos:

Estas son algunas de las asuntos de los correos que he enviado:

  • Los abogados solo pensamos en cobrar
  • Me recomiendan menos soberbia
  • Justicia para ricos
  • Lo que los abogados dicen de ti
  • Qué hacer cuando tu caso está perdido
  • El juicio del que más me arrepiento
  • Opinión impopular de abogada

Y estas algunas de las cosas que dicen de mí